Pienso, luego existo.
La locución latina cogito ergo sum es un planteamiento filosófico de René Descartes, el cual se convirtió en el elemento fundamental del racionalismo occidental. En castellano se traduce frecuentemente como «pienso, por lo tanto existo», siendo más precisa la traducción literal del latín «pienso, por consiguiente soy» o «porque pienso, soy» o «soy porque pienso» , ya que normalmente la traducción «pienso, luego existo» se malentiende como «pienso, después existo», siendo que Descartes llega a la conclusión de que pensar es una prueba de la preexistencia del ser (no se puede pensar sin antes existir) y no que la existencia es una consecuencia del pensamiento.
La frase de Descartes expresa uno de los principios filosóficos fundamentales de la filosofía moderna: que mi pensamiento, y por lo tanto mi propia existencia, es indudable, algo absolutamente cierto y a partir de lo cual puedo establecer nuevas certezas.
Deja una respuesta